Hoy, 29 de mayo de 1899,
es la feria de Fentress. Mamá me ha
dicho que tengo que participar en el concurso de costura. Yo al principio no quería
porqué soy pésima cosiendo. Mi madre estaba insegura de poner mi nombre y
apellido en la costura por si alguna persona lo veía y se burlaba. Aun así participé
y puse mi nombre y apellidos. Conseguí el tercer premio. Me quedé muy
sorprendida, no me lo creía y no lo entendía así que fui a ver la exposición de
las costuras. En ese momento lo entendí todo. Solo había tres participantes. Travis
participó en un concurso con su conejito Bunny que ganó el primer premio por el
pelaje fino del conejo. Travis vino hacia mí feliz con su primer premio, me
pregunto que si yo también había ganado una y me dijo que sí. Más tarde fui a
buscar al abuelito. No lo encontraba, le pregunté a varios de mis hermanos
dónde estaba, finalmente Harry me contó que lo había visto en la carpa del
fondo. Entré a esa carpa me costó mucho encontrar al abuelito porque estaba
lleno de gente. Había mucho humo, di unas vueltas entre la gente y finalmente
lo vi. Me acerqué a él y me dijo: -Mira, Calpúrnia, observa eso es el futuro.
Yo no lo comprendí. Era un objeto grande que hacia ruido. El abuelito me llamó
y nos subimos a esa máquina. Toda la gente nos miraba con cara de envidia. El
abuelito en ese momento parecía el más feliz del mundo. Yo, me estaba mareando.
Se lo dije al abuelito y el me ayudo a bajar. Salí lo más rápido posible de esa
carpa. Iba andando y me desmayé. Sentí que alguien me tiraba agua fría y me
gritaba. Era Harry, él mismo me acompañó a casa y mamá quiso darme ungüentos. Yo le dije que estaba bien y
me fui a la habitación. Una vez recuperada bajé. Uno de mis hermanos me
preguntó cómo podía haber ganado ese premio. Yo dije en voz alta que había
ganado el premio porqué sólo había tres participantes. Quería que mamá lo
sintiera pero ella no me escuchaba. Hoy ha sido un día largo, lleno de
sorpresas y me lo he pasado muy bien a pesar de mi mareo y desmayo. Buenas noches,
hasta mañana.
Hoy, 27 de diciembre de
1898, ha llegado un telegrama, lo que me ha sorprendido
porque cuando se recibe un telegrama es por alguna cosa mala. Fui corriendo a
buscar al abuelito pero no lo encontraba, cada vez me ponía más nerviosa porque,
por un día que había algo importante, no lo
encontraba. Lloré mucho mientras no encontraba al abuelito, los
trabajadores solo me preguntaban si había pasado alguna cosa grabe por el cual
estaba llorando tanto. Finalmente después de esfuerzos logré encontrarlo.
Estaba muy nerviosa. Juntos fuimos a buscar el telegrama y lo leímos. El
telegrama explicaba que habíamos encontrado una nueva especie a la que pusieron
nuestro nombre. Durante la cena explicamos lo del descubrimiento y lo
celebramos. Me ha hecho muy feliz saber que habíamos descubierto una nueva
especie. Ahora mismo estoy muy cansada así que voy a dormir. Buenas noches.
Hoy, 1 de enero de 1900,
es año nuevo. Cuando me levanté todo era diferente, sentía como si alguna cosa
hubiera cambiado para siempre. Sabía que habíamos empezado un nuevo siglo pero
sentía una sensación especial. Hice una vueltas por la cama y luego me levanté.
Miré por la ventada y todo era blanco. Bajé hasta afuera, hacía mucho frío, la
casa estaba tranquila, nadie estaba gritando ni se sentían voces. ¡Todo aquello
blanco era nieve! Aproveché que nadie había pisado la nieve y jugué un poquito
con ella. Luego levanté la cabeza y vi al abuelito mirándome, le saludé y entre
en casa. Por la tarde con mis hermanos jugamos con la nieve. Me lo pasé fantásticamente
bien.
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