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dijous, 3 de desembre del 2015

Diez años antes

Hace diez años Calpurnia solo tenía un año y medio, era un bebé. Su madre ya tenía ganas de que tuviera 5 años para poder apuntarla a clases de piano y de costura. Calpurnia era una niña que reía mucho. Aún solo tenía como hermanos a Harry, Sam Houston y Lamar. A todos ellos les hacía mucha ilusión tener una hermanita con la que poder jugar. Calpurnia era feliz, le gustaba estar en familia y que le contaran muchas historias sobre animalitos, la naturaleza… Su madre, sin embargo, sólo le contaba lo divertido que era tener una familia, poder cocinar, poder coser y tejer, básicamente cosas de la casa. El abuelito era un señor solitario, todo el día estaba en el laboratorio, le gustaba la ciencia, sólo entraba en casa para comer y dormir. Tenía un cariño especial por uno de sus nietos, era Calpurnia, con esa niña sentía una atracción que no sentía por los otros niños. A veces, a escondidas, se acercaba a ella y le explicaba cosas sobre los animalitos. Su madre no lo podía saber porque no le gustaba la ciencia. Siempre que estaba con él era como si fuera más feliz. Desde aquel momento, Calpurnia empezó a interesarse por la ciencia, pero inconscientemente. Calpurnia le gustaba mucho salir al jardín y poder gatear o pasearse por la hierba observando insectos. Por la noche le gustaba que, antes de ir a dormir, le explicasen un cuento. A medida que iba creciendo le gustaba más la naturaleza, hasta ahora que quiere ser científica. 

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