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dijous, 3 de desembre del 2015
Diez años antes
Hace diez años Calpurnia solo tenía un año y
medio, era un bebé. Su madre ya tenía ganas de que tuviera 5 años para poder
apuntarla a clases de piano y de costura. Calpurnia era una niña que reía
mucho. Aún solo tenía como hermanos a Harry, Sam Houston y Lamar. A todos ellos
les hacía mucha ilusión tener una hermanita con la que poder jugar. Calpurnia
era feliz, le gustaba estar en familia y que le contaran muchas historias sobre
animalitos, la naturaleza… Su madre, sin embargo, sólo le contaba lo divertido
que era tener una familia, poder cocinar, poder coser y tejer, básicamente
cosas de la casa. El abuelito era un señor solitario, todo el día estaba en el
laboratorio, le gustaba la ciencia, sólo entraba en casa para comer y dormir.
Tenía un cariño especial por uno de sus nietos, era
Calpurnia, con esa niña sentía una atracción que no sentía por los otros niños.
A veces, a escondidas, se acercaba a ella y le explicaba cosas sobre los
animalitos. Su madre no lo podía saber porque no le gustaba la ciencia. Siempre
que estaba con él era como si fuera más feliz. Desde aquel momento, Calpurnia
empezó a interesarse por la ciencia, pero inconscientemente. Calpurnia le
gustaba mucho salir al jardín y poder gatear o pasearse por la hierba
observando insectos. Por la noche le gustaba que, antes de ir a dormir, le
explicasen un cuento. A medida que iba creciendo le gustaba más la naturaleza,
hasta ahora que quiere ser científica.
Mi querido diario
Hoy, 29 de mayo de 1899,
es la feria de Fentress. Mamá me ha
dicho que tengo que participar en el concurso de costura. Yo al principio no quería
porqué soy pésima cosiendo. Mi madre estaba insegura de poner mi nombre y
apellido en la costura por si alguna persona lo veía y se burlaba. Aun así participé
y puse mi nombre y apellidos. Conseguí el tercer premio. Me quedé muy
sorprendida, no me lo creía y no lo entendía así que fui a ver la exposición de
las costuras. En ese momento lo entendí todo. Solo había tres participantes. Travis
participó en un concurso con su conejito Bunny que ganó el primer premio por el
pelaje fino del conejo. Travis vino hacia mí feliz con su primer premio, me
pregunto que si yo también había ganado una y me dijo que sí. Más tarde fui a
buscar al abuelito. No lo encontraba, le pregunté a varios de mis hermanos
dónde estaba, finalmente Harry me contó que lo había visto en la carpa del
fondo. Entré a esa carpa me costó mucho encontrar al abuelito porque estaba
lleno de gente. Había mucho humo, di unas vueltas entre la gente y finalmente
lo vi. Me acerqué a él y me dijo: -Mira, Calpúrnia, observa eso es el futuro.
Yo no lo comprendí. Era un objeto grande que hacia ruido. El abuelito me llamó
y nos subimos a esa máquina. Toda la gente nos miraba con cara de envidia. El
abuelito en ese momento parecía el más feliz del mundo. Yo, me estaba mareando.
Se lo dije al abuelito y el me ayudo a bajar. Salí lo más rápido posible de esa
carpa. Iba andando y me desmayé. Sentí que alguien me tiraba agua fría y me
gritaba. Era Harry, él mismo me acompañó a casa y mamá quiso darme ungüentos. Yo le dije que estaba bien y
me fui a la habitación. Una vez recuperada bajé. Uno de mis hermanos me
preguntó cómo podía haber ganado ese premio. Yo dije en voz alta que había
ganado el premio porqué sólo había tres participantes. Quería que mamá lo
sintiera pero ella no me escuchaba. Hoy ha sido un día largo, lleno de
sorpresas y me lo he pasado muy bien a pesar de mi mareo y desmayo. Buenas noches,
hasta mañana.
Hoy, 27 de diciembre de
1898, ha llegado un telegrama, lo que me ha sorprendido
porque cuando se recibe un telegrama es por alguna cosa mala. Fui corriendo a
buscar al abuelito pero no lo encontraba, cada vez me ponía más nerviosa porque,
por un día que había algo importante, no lo
encontraba. Lloré mucho mientras no encontraba al abuelito, los
trabajadores solo me preguntaban si había pasado alguna cosa grabe por el cual
estaba llorando tanto. Finalmente después de esfuerzos logré encontrarlo.
Estaba muy nerviosa. Juntos fuimos a buscar el telegrama y lo leímos. El
telegrama explicaba que habíamos encontrado una nueva especie a la que pusieron
nuestro nombre. Durante la cena explicamos lo del descubrimiento y lo
celebramos. Me ha hecho muy feliz saber que habíamos descubierto una nueva
especie. Ahora mismo estoy muy cansada así que voy a dormir. Buenas noches.
Hoy, 1 de enero de 1900,
es año nuevo. Cuando me levanté todo era diferente, sentía como si alguna cosa
hubiera cambiado para siempre. Sabía que habíamos empezado un nuevo siglo pero
sentía una sensación especial. Hice una vueltas por la cama y luego me levanté.
Miré por la ventada y todo era blanco. Bajé hasta afuera, hacía mucho frío, la
casa estaba tranquila, nadie estaba gritando ni se sentían voces. ¡Todo aquello
blanco era nieve! Aproveché que nadie había pisado la nieve y jugué un poquito
con ella. Luego levanté la cabeza y vi al abuelito mirándome, le saludé y entre
en casa. Por la tarde con mis hermanos jugamos con la nieve. Me lo pasé fantásticamente
bien.
El comienzo de la imaginación
Vivíamos en un
pueblecito cerca de Texas. Cada día antes de amanecer yo y mis hermanos íbamos
con velas y lámparas de queroseno, casa por casa, despertando a los amigos para
poder ir al lado del río y jugar mientras so salía el sol y la calor no se
apoderaba de nosotros. Cuando ya estábamos todos, más o menos unos 15 niños del
pueblecito íbamos camino al río. Una vez al lado del río jugábamos al
escondite, al pilla-pilla, a mirar el cielo y las estrellas. Cuando el sol ya
empezaba a quemar, nos tirábamos todos al río. Nos divertíamos mucho juntos.
Luego más o menos a las 10 de la mañana íbamos a nuestras casas para ayudar a
nuestras familias en el campo, en el corral…
A mí, personalmente, me encantaba estar en el corral con las gallinas,
los conejos, las cabras… Por la tarde, con mis hermanos, íbamos al campo a
observar insectos, me atraían mucho las insectos, sobretodo sus colores. Cuando
era pequeña mi abuela me hablaba de ellos y las cosas maravillosas que pueden
independientemente de su tamaño. Como hacía tanto calor en el pueblo en el que
vivíamos, la mitad de la población no quería moverse de su cama, no quería
salir de la casa, pero debían hacerlo para poder sobrevivir, para tener comida
y animales para poder vender. Por la noche iba pronto a mi habitación, mis
padres pensaban que iba a dormir, pero en realidad iba a escribir lo que había
hecho durante el día en mi diario.
Ahora tengo 90
años, tengo una familia maravillosa; 2 hijos y 6 nietos. Vivo con mi hija y
cada noche leo un día del diario a mis nietos. Ellos se sorprenden porque ahora
los tiempos han cambiado, el estilo de vida. Les gusta mucho oír las historias
y después se quedan bien dormiditos. Cuando leo los diarios que iba escribiendo
recuerdo cada momento de esas aventuras. Mi vida ha sido maravillosa.
> En 2015 publiqué la segunda
parte llamada El curioso mundo de
Calpurnia Tate. Este segundo libro es la continuación de La evolución de Calpurnia Tate. Ambos
libros fueron publicados en España por Roca Editorial.Yo autor
Yo, Jacqueline Kelly, autora del libro La evolución de Calpurnia Tate nací
el 18 de febrero de 1964 en Upper Hutt, Nueva
Zelanda, pero crecí y me crie en Canadá. Al principio no me gustaba Canadá
porque no me gustan los cambios, no tenía muchos amigos y me sentía extraña. Estudié
secundaria en Monte Sant’ Angelo Mercy College, en el Norte de Sídney. Después
de un tiempo mi familia y yo nos mudamos
a la ciudad de El Paso, donde me licencié en Biología. Empecé biología porque
desde pequeña me gustaba mucho y siempre soñaba en animales y laboratorios.
Luego cursé medicina en la Universidad de Galveston porque la medicina puede
llegar a curar enfermedades importantes. También me licencié en derecho en la
Universidad de Queensland, dónde logré un premio de remo, disciplina en la que
luego representé a Australia. Fui agente de libertad condicional y oficial
jurídico de la Fuerza Aérea Real Australiana con el rango de Líder de
Escuadrón, antes de dedicarme a la política. Fui Ministra de Deportes y de
Turismo; y Ministra asistente del Primer Ministro para los Juegos Olímpicos de
Sídney. Además también fui Secretaria Parlamentaria del Primer Ministro desde
2001 hasta 2004. En el 2000 fui la primera ministra federal en tener hijos, una
niña llamada Dominique, durante mi mandato.
En 2001 escribí mi primera publicación corta, que apareció en
2001 en el Mississippi Review. Pero la obra que me dio prestigio fue La evolución de Calpurnia Tate fue
lanzado por Henry Holt el 12 de mayo de 2009 que obtuvo la prestigiosa Newbery
Medal en el mismo año. Mientras escribía Calpurnia desconectaba de la vida
real. Me inspire en un pueblo de Texas porque en la época de Darwin se inventó
otra teoría basada en la religión en Texas.
Ésta novela trata de confrontar de forma respetuosa el evolucionismo y
el creacionismo. La protagonista es Calpurnia una niña de unos 12 años que hace
experimentos con su abuelo y su vida día a día junto a sus hermanos y su
familia. En 2015 publiqué la segunda
parte llamada El curioso mundo de
Calpurnia Tate. Este segundo libro es la continuación de La evolución de Calpurnia Tate. Ambos
libros fueron publicados en España por Roca Editorial.
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